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Como los medios económicos de El viajero lento no son siempre boyantes (es una manera de hablar: nunca son boyantes), y las cadenas de hoteles tienen la amabilidad de comunicarnos sus aperturas, pero no nos invitan, resulta muy frecuente que nos quedemos con las ganas de conocer según qué lugares.
Fachada Hotel Puerta de América
Esto nos sucedió con la inauguración del hotel Puerta de América, de la cadena Silken. En el momento de su inauguración nos quedamos con las ganas de descubrir la maravilla de diseño y comodidad que prometía la publicidad y que confirmaban aquellos medios, ¡ay!, más afortunados que nosotros, que habían tenido ocasión de pasar la noche en una de sus habitaciones. Pero mira por donde que, como prueba de que nunca hay que perder la esperanza, nos llega la ocasión de disfrutar de la experiencia, eso sí, previo pago y con la excusa poco glamourosa de una fugaz visita a una feria en Ifema. Para no andar con leches lo digo ya: el hotel es una maravilla, y ya que pretendía ser algo distinto, pues eso… que es distinto. La gracia del asunto consiste en contratar a algunos de los mejores arquitectos y diseñadores para que cada uno diseñe a su antojo y estilo una de las doce plantas de que consta el edificio. Lo que nos da catorce obras de arte arquitectónico (y digo bien, catorce, pues la planta 0 la ha diseñado John Pawson, mientras que del garaje se ha ocupado la italiana Teresa Sapey, que ha decorado las paredes con poemas de Paul Elouard, pero no queda cursi, tranquilos…) Total, que me doy un paseíto por todas las plantas, muy diferentes entre sí, como es lógico, porque uno no se gasta un dineral en arquitectos para que hagan todos lo mismo. No entro en las habitaciones (solo en la mía, planta 3, David Chipperfield, sobria en comparación con otras del hotel, pero qué le vamos a hacer –que está bien, ojo, pero que me habría gustado más otra, ya que estamos….-); pero lo que se ve en cada una de las plantas nos da suficiente idea del criterio estético de cada arquitecto. Para los curiosos, hay muchas fotografías de las habitaciones en la web de la cadena. La fachada del edificio es obra de Jean Nouvel (el de la torre Agbar, en Barcelona), que también ha diseñado la planta 12. No tengo el gusto de comer en el restaurante, pero sí realizo una visita de exploración al bar, diseño espectacular, una vez más, aunque emborracharse puede resultar un pelín caro, luego no digáis que no lo advertimos. Los detalles, como cabe esperar, todos los necesarios, como corresponde a un hotel de esta clase. Todo es comodidad y atención impecable. En fin, que si necesitáis alojamiento en Madrid próximamente (y no andáis demasiado justos de presupuesto) la experiencia merece la pena. Aquí os dejo enlace a la web del hotel y a la de la cadena: Hotel Puerta de America Hoteles Silken |