Nuestros amigos viajeros Luis y Marita nos cuentan su primer viaje a Londres y nos envían unas fotos muy buenas (buen fotógrafo, el amigo Luis; ¡lástima que no podáis verlas en papel!)
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Todo el mundo lo sabe: uno de los placeres de viajar consiste en saberse extranjero, distinto, con una vaga sensación de torpeza ante lo que no se conoce. Es esta sensación de extranjería la que te anima a comportante como un buscador de lo supuestamente típico del lugar, una realidad paralela que no es tal realidad, sino un escenario para turistas. De esta manera, encontramos a la finlandesa con el traje de sevillana en Sevilla, al inglés requemado que luce la montera en Ronda, o al americano que corre ante los toros como un genuino mozo pamplonés. En efecto, hay lugares que te animan especialmente a ser, además de viajero, guiri.
Los españoles, tímidos (o cómodos) a la hora de aceptar cambios en nuestras costumbres, nos mostramos en cambio singularmente guiris cuando visitamos Londres. Quien no lo crea, que visite las tiendas que rodean Picadilly y escuche el familiar run-run del español cuando sale de compras; nos cargamos de pequeños Big-Ben, de pequeños Beefeater, de pequeñas Torres de Londres y, ¡ay!, de tazas, dedales, o lo que sea, con la cara de Lady Diana. Así, como un guiri más, pateo feliz esta más que fascinante ciudad, con mi cámara al cuello, y me dispongo a captar aquellos lugares que el buen turista nunca debe perderse. Y, de paso, me prometo mi mismo regresar lo antes posible a la búsqueda de enfoques menos habituales. ¡Espero que os gusten las imágenes! El London Bridge, maravilla de la ingeniería de su tiempo y muy bonito a la vez. Desde el río luce más, así que no hay que perderse un buen recorrido en barco por el Támesis.  Un par de imágenes nocturnas de las casas del Parlamento:   Gente de gran paciencia (y tamaño), los Beefeater cuentan con su potente vozarrón historias y leyendas de la Torre de Londres. Y no se cansan de posar con quien se lo pide.  El cambio de la guardia. Éxito permanente de público. La Monarquía es, sin duda, uno de los grandes activos turísticos de las Islas Británicas:   Westminster, de noche:  La comida inglesa es motivo de queja generalizado entre los turistas españoles, con toda la razón. Aunque en Londres, como en todas las grandes ciudades del mundo, pueden encontrarse estupendos restaurantes de todas las nacionalidades y especialidades gastronómicas que se puedan imaginar, la típica comida londinense no brilla por su calidad. Otra cosa son los pub de la ciudad, algunos muy antiguos y en general estéticamente interesantes. (A veces uno también se cansa de la cerveza y opta por la coca-cola, como puede observarse en la fotografía)  |