Inicio
Google

 

Granite

Irreverentes

    Página personal de Miguel Herranz Farelo.        Miguel Herranz Farelo   

   

 

    

Nueva web

Os presento mi nueva web:

miguelherranzfarelo.com

Todos los nuevos artículos y noticias se publicarán desde ahora en este sitio recién estrenado.

Por lo demás, mis cuentas de twitter, facebook y linkedin son las mismas:

Twitter: @elviajerolento (podéis encontrarlo en el lateral derecho de esta misma web)

Facebook: Miguel Herranz Farelo

Linkedin: es.linkedin.com/pub/miguel-herranz-farelo/40/a2a/48b/

 
La madera de Graves, en el número 24 de G&R
 http://www.elviajerolento.com/images/FotosPreparaTuViaje/granite%26rainbow%2024.jpg

Ya se puede leer el número 24 de Granite & Rainbow.
Con entrevistas a Alejandro Palomas y a los editores de Satori. Y artículos sobre Amelie Nothomb, la identidad real del esquivo Thomas Pynchon, nuestra querida V. Woolf, sobre las memorias de Esther Tusquets... Una gozada que, como todas las cosas importantes, no cuesta dinero (aunque sí los sudores fríos y el esfuerzo de su editora, Ainize Salaberri, que obtendrá el justo premio en esta y en sucesivas vidas y reencarnaciones.)

En la página 58 aparece mi artículo La madera de Graves. ¡Espero que os guste!

 

 

 
Torrijas de leche, en Irreverentes

Torrijas de leche , un cuento con final terrorífico, en Periódico Irreverentes:

 

 Torrijas de leche

  En cierto modo, la culpa fue de los geranios. El geranio es una planta dura y agradecida a la que le bastan unos centímetros de tierra y una miseria de agua para mantenerse lozana y producir flores vistosas, características que hacían innecesaria la presencia de Marga en el balcón, a las cinco de la tarde, regadera en mano. Las macetas de flores convertían el pequeño balcón en una versión reducida de un frondoso jardín con el que Marga soñaba y que, bien lo sabía, no podía permitirse; destacaban en la fachada (ladrillo marrón, tres alturas) como una mancha de color que irradiaba alegría a la grisura que la circundaba. Marga se sentía orgullosa de sus plantas.

  Y de sus croquetas.

Leer más...
 
Finalista de Premio de Novela Dulce Chacón

 Entrega del premio

Mi novela Una tragedia victoriana ha quedado finalista del premio de novela corta Dulce Chacón.

¡Agradecido y feliz como conejo campestre! Sabía que ese perro aristócrata y ese gato sibilino y esa esposa adúltera y ese pintor buscavidas y ese policía travestido y, en fin, esa vasija egipcia, estaban llamados a grandes cosas.

El acto preparado por el Ayuntamiento de Brunete, bonito y emotivo. Hay que agradecerles que en estos tiempos raros, en los que la cultura y la creación se consideran adornos prescindibles, haya administraciones que aún reserven una parte de su presupuesto para promocionar estas actividades.

Se entregaron también los premios de teatro Ana María Vidal (con presencia de la actriz homenajeada.)

Ana María Vidal

Una noche feliz, que hace que el esfuerzo diario de la escritura merezca la pena.

Y ahora, esperando publicación...

Grupo de premiados

 
Vídeos Encuentro de Blogs 2013, en Barcelona

"El 16 de marzo 2013 tuvo lugar en Barcelona el 2º Encuentro Literario EBLS 2013 en el que especialistas en distintas disciplinas compartieron una reflexión sobre la Literatura basura vs. Literatura culta.
El mundo literario está cambiando de forma acelerada y resulta necesario analizar las nuevas tendencias literarias que están apareciendo de manera sistemática (novela rosa, novela histórica, novela escrita por famosos de los medios, etc.) para intentar objetivar las características de la literatura de calidad en contraposición con la literatura más comercial e, incluso, puramente de "usar y tirar".
Para ello, el EBLS contó con un conjunto de personas que están desempeñando labores en distintas áreas (editores, escritores, bloggers, críticos, filólogos, libreros y lectores) y que intercambiaron sus puntos de vista en un debate abierto y compartido.

El Encuentro intentó dar respuesta a cuestiones tales como:

- A qué llamamos literatura basura?
- En qué se diferencia de otro tipo de literatura? ¿El bestseller es literatura basura?
- Qué géneros son los más habituales?
- Es mala para el lector o le ayuda a entrar en la literatura más elitista?
- Es una literatura natural o provocada por la industria editorial?
- Qué papel juegan los críticos en su existencia? Y los blogs?
- Hacia dónde va este tipo de literatura?
- Hubo literatura basura que hoy se haya transformado en literatura de calidad?

Para ello se contó con especialistas como:
Presentación y Panel 1: Gonzalo Garrido, escritor y experto en comunicación; Belén Bermejo, editora; Josep Forment, editor; Laura Huerga, editora; José C. Vales, filólogo.
Panel 2: Lourdes Díaz, editora; Jesús Esnaola, escritor; Elena Pita, periodista.
Panel 3: Juan Laborda, historiador, escritor; Alba Torres, filóloga; Miguel Herranz, filólogo.
Panel 4: Elena Rius, bloguera; Bernat Ruiz Domenech, bloguero; Aroa Moreno, poeta."

 Vídeos EBLS2013

Y aquí tenéis los enlaces a los vídeos del encuentro:

Panel 1

Panel 2

Panel 3

Panel 4

 
Granite & Rainbow, número 23

Aquí tenéis el enlace al número 23 de la revista Granite & Rainbow. Con entrevistas a Alejandro Palomas y a Luis Magrinyà (director de ese gabinete de las maravillas que es la colección Alba Clásica.)

Dedicado a los diarios de escritores. Con artículos de Ainize Salaberri, Fusa Díaz, María Zaragoza... ¡Una gozada!

 

GRANITE & RAINBOW

 

G&R, número 23

 

Y, por cierto (ejem...): incluye dos textos míos, titulados Hogarth y Cervantes, superviviente.

 

 

 
Duelo de gigantes: Arnold Bennett vs Virginia Woolf

 Bennett y Woolf

 

“Martes, 2 de diciembre

  No, no puedo escribir este pasaje tan extremadamente difícil de Las olas esta mañana (aquel en que sus vidas penden iluminadas, con el Palacio al fondo), por culpa de la fiesta de Arnold Bennett y de Ethel. Apenas puedo poner una palabra detrás de otra. Allí estuve dos horas, o al menos eso me pareció, a solas con B., en la pequeña estancia trasera de Ethel. Y tengo el convencimiento de que este encuentro fue preparado de antemano por B., con el fin de “establecer buenas relaciones con la señora Woolf”, cuando bien sabe Dios que me importa un pimiento estar o no estar en buenas relaciones con B.”

 Bueno: así las gastaba la señora Woolf. Cuando escribía esta queja en su diario entraba en el último mes de 1930 y no sabía que al señor Bennett le quedaban apenas tres meses de vida. Para entonces, Arnold Bennett y Virginia Woolf llevaban más de una década enzarzados en un debate en el que se pueden destacar algunas escaramuzas de alta intensidad intelectual.

 El tema del debate era el presente y el futuro del arte de la novela. En realidad, ambos coincidían en una idea esencial: la importancia de la caracterización de los personajes como eje central de cualquier novela digna de consideración. El problema radicaba en definir cómo debía realizarse esa caracterización. Según Woolf, los novelistas eduardianos se centraban en los aspectos externos del personaje y no en la realidad de su mundo interior, que era lo que constituía el personaje mismo. “En sus novelas” – afirma- “se representa cada tipo de pueblo y ciudad e innumerables instituciones, pero en todo ese vasto conglomerado de páginas impresas […] no encontramos un solo hombre o mujer que podamos reconocer.”

 Sin olvidarnos de otros textos menores (críticas, reseñas, entradas en el diario personal de ambos escritores, cartas enviadas a diferentes destinatarios), podemos centrar el meollo de la discusión teórica en dos textos. Por un lado, el ensayo “Is the novel decaying?”, escrito por Arnold Bennett y aparecido en la revista Cassell’s Weekly en marzo de 1923; por otro, la serie de ensayos publicados por V. Woolf bajo el título “Mr. Bennett y Mrs Brown.”

 Podemos considerar “Mr. Bennett and Mrs. Brown” un manifiesto artístico, un manual de teoría narrativa en el que Woolf deja negro sobre blanco sus ideas acerca de lo que debe ser una buena novela; y para lograr este objetivo presenta sus métodos en oposición a los utilizados por la generación precedente, la de los novelistas eduardianos situados entre la edad de oro de la novela victoriana y los nuevos escritores como la propia Woolf (es decir, citando los mismos autores que cita Woolf en su ensayo: Bennett, Galsworthy y Wells.)

 En cuanto a “Is the novel decaying?” se trata de un nuevo episodio en la eterna historia de la muerte de la novela, amenaza que parece haber llenado de oscuros presagios la imaginación de los novelistas desde la aparición misma del género. En el artículo, además de elaborar un listado de los ingredientes necesarios para construir una novela de éxito (otro argumento clásico), Bennet afirma que ningún autor contemporáneo ha desarrollado notable dominio sobre el arte de la novela… ni siquiera alguien con el talento de Virginia Woolf:

“I think that we have today a number of young novelists who display all manner of good qualities—originality of view, ingenuity of presentment, sound commonsense, and even style. But they appear to me to be interested more in details than in the full creation of their individual characters. They are so busy with states of society as to half-forget that any society consists of individuals; and they attach too much weight to cleverness, which is perhaps the lowest of all artistic qualities. I have seldom read a cleverer book than Virginia Woolf's Jacob's Room, a novel which has made a great stir in a small world. It is packed and bursting with originality, and it is exquisitely written. But the characters do not vitally survive in the mind, because the author has been obsessed by details of originality and cleverness. I regard this book as characteristic of the new novelists who have recently gained the attention of the alert and the curious; and I admit that for myself I cannot yet descry any coming big novelists.”

 La actitud de ambos en el debate resulta notablemente distinta: más agresiva la de V. Woolf; distante, a veces con un tono paternalista, la de Bennett. Las actitudes propias del campeón y la aspirante, con toda probabilidad (la historia ha hecho de las suyas para mover el escalafón, situando a Virginia varios escalones por encima del maestro de the Potteries; pero la escalera no para de moverse: ¿cuál será la situación dentro de, digamos, un par de siglos?)

 Veamos, por ejemplo, la reseña de Al faro, escrita por Bennett y publicada en el Evening Standard del 23 de junio de 1927:

“Debo afirmar, a pesar de mis notorias reservas en lo concerniente a Virginia Woolf, que la más original de sus obras es Al faro. De las que conozco, es la mejor de sus novelas. Su caracterización de personajes ha mejorado. Mrs. Ramsay constituye casi una persona al completo. Desafortunadamente, va y se muere, y su muerte parte el libro en dos. […] Mucho he oído acerca de las maravillas del estilo de Mrs. Woolf. A veces descubre un símil realmente brillante. El estilo de sus frases es fastidiosamente monótono, y la distancia entre sujeto y verbo aumenta de manera constante y sostenida…”

 Un cumplido y, después, un azote en el trasero; dejando de lado la mala leche implícita al afirmar que es la mejor de sus novelas “de las que conoce”, como si no las hubiese leído todas…

 Y, sin embargo, sentían aprecio el uno por el otro. “Virginia es una persona que está bien; los otros invitados contenían la respiración para oírnos conversar.”  Bennett escribía esto en su diario después de una cena a la que V. Woolf también había asistido; enterada ésta de los comentarios de Bennett a otros invitados, en el mismo sentido (“Virginia está bien”) respondió con el orgullo de la alumna que recibe la aprobación del maestro: “Haré que graben eso en mi lápida.”

 Pero la mayor prueba de aprecio la escribiría Virginia en una entrada de su Diario, con fecha 28 de marzo de 1931, lamentando la muerte del escritor:

“Arnold Bennett murió anoche; lo cual me ha dejado más triste de lo que hubiera supuesto. Un hombre amable y auténtico; limitado, un tanto torpe en el vivir; con buenas intenciones; grandote; cariñoso; rudo; sabedor de su rudeza; oscuramente desorientado y en busca de otras cosas; atosigado de éxito; herido en sus sentimientos; ávido; de palabra premiosa; intolerablemente prosaico; con cierta dignidad; entregado a la literatura; pero siempre estafado, engañado por el esplendor y por el éxito; aunque ingenuo; un viejo latoso; un egotista; muy a merced de la vida, a pesar de su competencia; una visión de la literatura propia de tendero; aunque dominando sus rudimentos, cubiertos de grasa y de prosperidad y por el deseo de horribles muebles Imperio; con sensibilidad. Cierta capacidad de verdadera comprensión, así como un gigantesco poder de absorción. Estas son las ideas que se me ocurren a arrebatos y sacudidas, mientras esta mañana estoy ahí sentada haciendo periodismo; recuerdo su firme decisión de escribir mil palabras todos los días […] Es extraño observar cuánto lamenta una la desaparición de una persona que causaba la impresión, tal como he dicho, de ser auténtica; que estaba en directo contacto con la vida, por cuanto me trató mal; y casi deseo que pudiera seguir tratándome mal; y yo tratándole mal. Un elemento de la vida –incluso de la mía, tan remota- que nos ha sido arrancado. Esto es lo que más importa.”

 Una (tardía) muestra de cariño y un retrato valioso de nuestro querido Bennett, sin duda.

 
Arnold Bennett en la editorial Calpe

No resulta fácil encontrar los libros de Arnold Bennett en los estantes de las bibliotecas españolas. Hasta la publicación de su novela Cuento de viejas en 2011, por la editorial RBA, las traducciones al castellano de Bennett sólo podían encontrarse en librerías de viejo (con internet, estas búsquedas resultan menos aventureras pero mucho más productivas.)

 Vayamos hacia atrás: en 2010, la editorial Melusina publicó su ensayo Cómo vivir con 24 horas al día ; en el mismo 2010, Erasmus publicaba la novela Gran Hotel Babilon; saltamos a 1977 para encontrar la edición de Argos de la trilogía Los Clayhanger (Los Clayhanger, Hilda Lessways y Estos dos); y nada más antes de 1977… hasta llegar a los felices años 20.

Son varios los libros de Arnold Bennett publicados en aquella década. En 1924, en la Colección Babel, aparecía la novela El gran hotel Babilonia “en versión española de A. Ruste”: no he tenido acceso a ningún ejemplar de esta edición. De 1921 es la edición de la editorial Variorum de la novela Amor sagrado y profano. La editorial Mentora publicaba en 1928 la primera edición en castellano de How to live on 24 hours a day, con el título Cómo aprovechar mejor la vida (título que, a falta de evocación poética, no resulta inferior al original en su claridad descriptiva, dicho sea de paso.)

Portada La viuda del balcón

 

Pero el mayor éxito en el mercado editorial español llegaba con la publicación de sus cuentos en la colección Los humoristas, de la editorial Calpe.

      

La vida de la editorial Calpe es larga y corta, según se mire: creada en 1918, se unía a la editorial Espasa (editora de la famosa enciclopedia) en 1925; aparecía así la nueva Espasa-Calpe, una de las grandes editoriales españolas.

En esos ocho años de funcionamiento en solitario Calpe publicó varias colecciones, con notable éxito comercial. Una de las más importantes fue la colección Los humoristas, que empezó a  imprimirse en enero de 1921 en dos grandes imprentas de la época: Gráficas Reunidas y Jiménez Molina. Así se presentaba la colección en el catálogo de 1923 (el único catálogo que llegó a publicar la editorial)

“En las largas horas de tedio o de melancolía; en la fatigosa aridez de los viajes; cuando un esfuerzo o un dolor haya abrumado o acongojado su espíritu, busque usted la amistad, ingrávida y amable, del libro del humorista. La lectura ilumina el sentimiento con la sonrisa  que, sin llegar apenas a los labios, da a la vida un sentido más claro y más dulce.”

Eran otros tiempos, sin duda.

En la colección Los humoristas se publicaron tres libros de Bennett: Enterrado en vida; El matador de cinco villas; y La viuda del balcón.

Enterrado en vida es la traducción (a cargo de Vicente Vera) de la novela Buried alive: a tale of these days.

El matador de cinco villas y La viuda del balcón son dos colecciones de relatos que en su versión original se publicaron en un solo volumen, con el título The Matador of the Five Towns, and other stories. De la ilustración de las portadas en esta edición española se encargó Ángel Vivanco; la traducción es obra de Cipriano Rivas Cherif.

(Unas breves palabras acerca del traductor: Rivas Cherif fue traductor, dramaturgo, director de escena y, aunque esto no forma parte de su desempeño profesional, cuñado de Azaña. A esta circunstancia de parentesco se debe el célebre episodio de los cuadernos robados: durante el tiempo que ocupó la Presidencia de la República, Manuel Azaña llevó un diario que escribía con meticulosidad, cada día, en unos modestos cuadernos de tapas negras. Completó nueve de estos cuadernos. Pues bien: tras el estallido de la Guerra, Azaña entregó este diario a Rivas Cherif, cónsul en Ginebra, como medida precautoria para asegurar su conservación. Un diplomático del Consulado robó tres de estos cuadernos y los entregó al bando franquista, y perdidos quedaron hasta su recuperación en los años 80. La editorial Crítica los ha publicado, con edición y prólogo de Santos Juliá.

Rivas murió en el exilio, en Méjico, en 1967.)

Para los muy curiosos, interesados en cotejar el original y la traducción, dejó aquí el comienzo de uno de los cuentos en los dos idiomas.

 

THE WIDOW OF THE BALCONY

I

They stood at the window of her boudoir in the new house which Stephen Cheswardine had recently bought at Sneyd. The stars were pursuing their orbits overhead in a clear dark velvet sky, except to the north, where the industrial fires and smoke of the Five Towns had completely put them out. But even these distant signs of rude labour had a romantic aspect, and did not impair the general romance of the scene.

Y una imagen del mismo párrafo en la edición de Calpe:

 

 Texto La viuda del balcón

 

Hallábanse. Esteban. Novelería.

Bueno.

En cuanto a la inclusión de Bennett en una colección llamada Los humoristas, podría pensarse que los editores españoles no apreciaban en su justa medida el valor literario de nuestro autor. Nada de eso. Se trataba de la colección de mayor venta de todas las de la editorial, y en ella se publicaban los títulos del mismísimo Anton Chejov.

Hoy podemos asegurar que Arnold Bennett no ha tenido en España la fortuna editorial de otros novelistas eduardianos, muy populares en nuestro país: E.M. Forster, Conrad, H.G. Wells. Pero si alguien le hubiese preguntado al señor Arnold en 1931, el año en que falleció, sobre sus ediciones en castellano, a buen seguro que se habría mostrado satisfecho de la cuidada representación de sus obras en las librerías españolas.

 

 

 
El suelo de la cancha, publicado por Irreverentes

Mi cuento El suelo de la cancha , una historia ochentera con final muy negro, publicado en Irreverentes.

El suelo de la cancha

 

 
Las florecillas del amor, en Irreverentes

Mi cuento Las florecillas del amor , una historia místico-lisérgica, publicada en Irreverentes

Las florecillas del amor

 

 
Irina

Diana no se llama Diana, naturalmente: su nombre es Irina y nació en Ucrania. Cree que su nombre falso resulta más sexy pero yo le explico que no, que Irina es un nombre exótico y sugerente, se lo repito de vez en cuando sin convicción ni esperanza porque sé que a sus clientes les importa una mierda si se llama Diana o Irina o si no tiene nombre y ha caído de Júpiter. Como a todas las chicas, si es negra la llaman negra y si es del este la llaman rusa, y con eso vale. La negra de la plaza, la rusa del cruce… Irina es la rusa de la esquina del restaurante.

Yo nunca le he pagado un polvo a Irina ni pienso hacerlo, por una postura ética pero también por una razón práctica: a Irina le gusta cocinar. Algunas mañanas, cuando ya han terminado los desayunos y aún no es la hora de adelantar menús, me siento con
Irina en el borde de la acera y hablamos de comida.

-          - Los blinis se pueden hacer con casi todos los pescados. Mi madre los hace con salmón, pero yo los prefiero con arenque y huevas, como le gustaban a mi padre, y cocinados al horno en vez de fritos, porque llenan menos. Pero claro, cada uno tiene sus gustos.

Un polvo pagado disiparía nuestra extravagante amistad y no tengo demasiados amigos con los que hablar de cocina.

Leer más...
 
Rilke, o el arte de hacerlo todo de una sentada

A los genios les suceden estas cosas. En la mañana del 21 de Enero de 1912 paseaba el poeta Rainer María Rilke por los jardines, suponemos que suntuosos, del Castillo de Duino, en el que residía invitado por la princesa Thum und Taxis, cuando oyó una voz que le susurraba al oído las siguientes palabras: “¿Quién, si yo gritase, me oiría desde los órdenes angélicos?” (bueno, no escuchó estas palabras exactamente; la frase le cayó del cielo en alemán.) Se había desencadenado una fuerte tormenta, por lo que el poeta anotó en la libreta que siempre portaba este inigualable verso inicial, para retirarse a  continuación a sus aposentos y escribir esa misma tarde la primera de las diez elegías de Duino.

Para la composición de las nueve restantes hubo de esperar a la musa diez largos años.

Rilke
Leer más...
 
Contreras


-          El problema es la rigidez del mercado laboral. Ahora mismo, si tú quieres echar a un tío a la calle te resulta casi imposible.

-          Yo no quiero echar a nadie.

-          Es un suponer, coño.

-          ¿Tú has tenido que despedir a alguien?

-          ¿Con la crisis? A media plantilla.

-          Entonces no será tan imposible despedir, ¿no?

-          Venga, eso es demagogia…

La palabra demagogia en la boca de Luis Contreras me resulta postiza, fuera de lugar, prestada, un poco extraterrestre. Yo creo que es por culpa de la televisión, porque Luis Contreras no ha dicho demagogia en su vida. Es una palabra ajena a su existencia, como lo son pistilo o metonimia o cutícula: términos innecesarios para el mantenimiento de su razón vital, que es el correcto funcionamiento de su empresa. Para el resto del mundo quizá se trate de otra empresa pequeña de las trescientas dieciséis censadas en el polígono industrial que compartimos, pero para Luis Contreras su negocio es la medida de todas las cosas, el sistema métrico decimal, el aleph en que todo confluye y se mezcla y tiene su principio y su fin.

-          Despido libre, con eso se arreglaba todo. Si a ti un tío te trabaja y te hace las cosas como es debido ¿por qué le vas a despedir? El problema es que con la antigüedad la gente se malea, que a mí me ha pasado. Gente que te iba un sábado, que se te quedaba una hora si hacía falta, y ahora no puedes contar con ellos más que lo justo y necesario, y todo con malas caras.

Luis Contreras sufre una hipertrofia del ego que le lleva a considerar a sus empleados como apéndices de su propio esqueleto, seres sin vida independiente. No dice llegan tarde; dice: me llegan tarde, me gastan mucho papel, me respiran más de la cuenta, me desgastan demasiadas células… Si yo fuese el hombre valiente que creo ser algunas noches esplendorosas e infrecuentes mandaría a Luis Contreras a tomar por el culo. Pero como un par de veces al mes ocupa el reservado para comer con clientes y se deja una pasta en copas casi todas las tardes, y como sé que su puesto sería ocupado de inmediato por otro elemento de su misma catadura porque gilipollas nunca faltan en un bar de polígono, le invito a la segunda cerveza y le dejo pontificar un rato sobre el despido, sobre los impuestos, sobre los usureros de los bancos, sobre su triste y anodina vida.

 

 

 

 
 

Formulario de acceso






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

¿Quién está en línea?

Hay 1 invitado en línea